Fisioterapia a dOmicilio en granada

Prevención de caídas en personas mayores a domicilio en Granada

Una caída, un tropiezo o la sensación de inseguridad al caminar pueden hacer que una persona mayor reduzca su actividad y pierda progresivamente fuerza, equilibrio y confianza.

En Fisioterapia Domiciliaria Granada realizamos una valoración funcional en el propio domicilio para conocer cómo camina la persona, cómo se levanta, qué ayuda técnica utiliza y qué dificultades encuentra en su entorno cotidiano.

Sandra Sillero adapta el tratamiento a la situación, capacidades y objetivos de cada paciente, trabajando los factores funcionales que pueden modificarse mediante fisioterapia.

Los programas preventivos deben ser progresivos, personalizados y centrarse en componentes relacionados con el riesgo individual, especialmente equilibrio, coordinación, fuerza y potencia funcional.

¿Cuándo puede resultar conveniente una valoración?

La valoración puede ser útil cuando la persona mayor ha sufrido una caída, presenta inestabilidad o ha comenzado a reducir su actividad por miedo o inseguridad.

Situaciones frecuentes:

  • Una o varias caídas durante el último año.

  • Tropiezos frecuentes.

  • Inseguridad al caminar.

  • Dificultad para levantarse de una silla.

  • Pérdida de fuerza en las piernas.

  • Problemas de equilibrio.

  • Necesidad reciente de utilizar bastón o andador.

  • Miedo a volver a caer.

  • Dificultad para girar o cambiar de dirección.

  • Inseguridad en el baño o en las escaleras.

  • Pérdida de movilidad después de una enfermedad o ingreso.

  • Familiares preocupados por la seguridad dentro de casa.

Las recomendaciones NICE de 2025 señalan especialmente la necesidad de una valoración integral cuando ha habido varias caídas, una lesión, pérdida de conciencia o incapacidad para levantarse sin ayuda después de caer.

¿Qué valoramos en el domicilio?

La primera visita permite observar cómo se desenvuelve la persona en su entorno real y detectar dificultades que pueden no apreciarse en una consulta convencional.

Según el caso, Sandra puede valorar:

  • Antecedentes recientes de caídas o tropiezos.

  • Forma de caminar.

  • Equilibrio sentado y de pie.

  • Fuerza y resistencia de las piernas.

  • Capacidad para sentarse y levantarse.

  • Transferencias entre cama, silla y bipedestación.

  • Capacidad para girar.

  • Uso de bastón, muletas o andador.

  • Seguridad al superar escalones.

  • Tolerancia al esfuerzo.

  • Miedo o inseguridad durante el movimiento.

  • Obstáculos visibles en las zonas de paso.

  • Objetivos del paciente y preocupaciones de la familia.

Entre las herramientas clínicas utilizadas internacionalmente para valorar aspectos funcionales relacionados con las caídas se encuentran pruebas de levantarse de una silla, equilibrio y movilidad. La elección y la interpretación deben realizarse profesionalmente y adaptarse al paciente.

Tratamiento para mejorar fuerza, equilibrio y seguridad

Después de la valoración se propone una intervención personalizada. La dificultad y la intensidad de los ejercicios se adaptan progresivamente a las capacidades del paciente.

El tratamiento puede incorporar:

  • Fortalecimiento progresivo de las piernas.

  • Ejercicios de equilibrio.

  • Trabajo de coordinación.

  • Práctica para sentarse y levantarse.

  • Entrenamiento de transferencias.

  • Entrenamiento de la marcha.

  • Práctica de giros y cambios de dirección.

  • Uso seguro de bastón o andador.

  • Ejercicio terapéutico funcional.

  • Práctica de escalones cuando sea segura.

  • Recomendaciones para mantener la actividad entre sesiones.

  • Orientación al paciente y a su familia.

El entrenamiento de fuerza y equilibrio forma parte de las intervenciones respaldadas para reducir factores relacionados con las caídas en personas mayores.

Recuperar confianza después de una caída

Después de una caída es frecuente que la persona limite sus movimientos por temor a volver a caer. Esta reducción de actividad puede dificultar todavía más caminar, levantarse o mantener el equilibrio.

Durante las sesiones se trabaja de forma gradual, practicando movimientos y actividades en condiciones seguras y adaptadas a la capacidad del paciente.

El objetivo es que la persona recupere confianza sin exponerse a ejercicios o situaciones que todavía no puede realizar con seguridad.

Revisión práctica del entorno doméstico

El domicilio forma parte de la valoración porque muchas dificultades aparecen durante actividades concretas: caminar hasta el baño, levantarse del sillón, girar en un pasillo estrecho o superar un escalón.

Puede revisarse:

  • Zonas de paso.

  • Alfombras u objetos que dificulten el recorrido.

  • Iluminación.

  • Acceso al baño.

  • Altura y estabilidad de las sillas.

  • Entrada y salida de la cama.

  • Escalones y desniveles.

  • Colocación de ayudas técnicas.

  • Calzado utilizado habitualmente.

  • Necesidad de valoración por otros profesionales.

La guía NICE recomienda considerar una evaluación de riesgos del hogar en personas con antecedentes de caída y alteraciones de la marcha o el equilibrio. En determinados casos puede ser necesaria la participación de terapia ocupacional u otros profesionales.

Factores que requieren consultar con otros profesionales

El riesgo de caída no depende únicamente de la fuerza o del equilibrio. Algunos factores requieren valoración médica, farmacéutica, oftalmológica, de enfermería o de otros profesionales sanitarios.

Podría recomendarse consultar cuando existan:

  • Mareos o desvanecimientos.

  • Cambios recientes en la medicación.

  • Problemas de visión.

  • Dolor importante en los pies.

  • Calzado inadecuado.

  • Pérdidas de conciencia.

  • Empeoramiento neurológico.

  • Caídas repetidas sin causa clara.

Los recursos STEADI del CDC incluyen entre los factores modificables la medicación, la visión, los pies y el calzado y los riesgos del entorno, además de la marcha, la fuerza y el equilibrio.

Seguimiento y orientación familiar

Cuando el paciente lo autoriza, mantenemos informada a la familia sobre los objetivos, la evolución y las recomendaciones necesarias para acompañarlo con mayor seguridad.

La orientación puede incluir:

  • Cómo acompañar durante la marcha.

  • Cómo ayudar al paciente a levantarse.

  • Dónde colocar el andador.

  • Qué ejercicios puede practicar entre sesiones.

  • Cómo evitar sustituir innecesariamente al paciente.

  • Qué cambios conviene comunicar.

  • Cuándo consultar con otro profesional sanitario.

La familia puede colaborar, pero no debe sustituir la valoración ni el tratamiento de la fisioterapeuta.

¿Cómo comenzar?

  1. Contacta por teléfono, WhatsApp o formulario.

  2. Indícanos la fecha de la caída y el municipio.

  3. Prepara el informe de alta y las indicaciones recibidas.

  4. Comprobamos la disponibilidad en tu zona.

  5. Sandra realiza la primera valoración en el domicilio.

  6. Después de valorar el caso, propone el tratamiento y la frecuencia más adecuados.