Fisioterapia a dOmicilio en granada

Fisioterapia postoperatoria a domicilio en Granada
Después de una intervención quirúrgica pueden aparecer dificultades para caminar, levantarse, mover la zona intervenida o realizar con seguridad las actividades cotidianas.
En Fisioterapia Domiciliaria Granada realizamos la valoración y el tratamiento postoperatorio en el propio domicilio. Sandra Sillero adapta cada sesión al tipo de intervención, las indicaciones médicas, las precauciones establecidas y la evolución del paciente.
El objetivo es recuperar progresivamente movilidad, fuerza, seguridad y autonomía, evitando desplazamientos innecesarios durante las primeras fases de la recuperación

¿Cuándo puede ser útil la fisioterapia postoperatoria?
La atención domiciliaria puede resultar adecuada cuando el paciente ha recibido el alta después de una operación y todavía tiene dificultades para desenvolverse con seguridad o desplazarse hasta una clínica.
Situaciones frecuentes:
Dificultad para caminar después de la operación.
Pérdida de fuerza y movilidad.
Necesidad de utilizar muletas o andador.
Dificultad para levantarse de la cama o de una silla.
Inseguridad en el baño o las escaleras.
Limitación para realizar actividades cotidianas.
Necesidad de aprender o revisar los ejercicios indicados.
Recuperación progresiva después de un periodo de inmovilidad.
Familiares que necesitan orientación para acompañar al paciente.
Cada intervención tiene sus propios tiempos, precauciones y objetivos. Antes de comenzar se revisan el informe médico y las indicaciones recibidas al alta.
Intervenciones que podemos valorar
La fisioterapia postoperatoria domiciliaria puede plantearse después de diferentes intervenciones, siempre que el caso se encuentre dentro de los servicios prestados y exista autorización para comenzar la rehabilitación.
Puedes incluir:
Prótesis de rodilla.
Prótesis de cadera.
Cirugía después de una fractura.
Intervenciones de hombro.
Cirugía de rodilla.
Cirugía de tobillo o pie.
Reparaciones tendinosas o ligamentarias.
Otras intervenciones traumatológicas que requieran recuperación funcional.
Añade después:
Las prótesis de rodilla y cadera disponen de páginas específicas, ya que requieren información, objetivos y recomendaciones diferentes.
No incluyas operaciones que Sandra no atienda habitualmente.
Qué revisamos antes de comenzar
Antes de iniciar el tratamiento es importante conocer exactamente qué intervención se ha realizado y qué indicaciones ha dado el equipo sanitario.
Conviene disponer de:
Informe de alta.
Informe quirúrgico, cuando esté disponible.
Fecha de la intervención.
Restricciones de movimiento.
Indicaciones sobre apoyo o carga de peso.
Uso recomendado de muletas, andador u otras ayudas.
Ejercicios indicados en el hospital.
Próximas revisiones médicas.
Información sobre la autonomía previa del paciente.
No es necesario enviar documentación clínica mediante el formulario abierto de la web. Puede prepararse para la primera visita.
Valoración postoperatoria en el domicilio
La primera visita permite conocer la situación actual del paciente y comprobar cómo se desenvuelve dentro de su vivienda.
La valoración puede incluir:
Movilidad general.
Movimiento permitido de la zona intervenida.
Fuerza muscular.
Equilibrio.
Capacidad para sentarse y levantarse.
Transferencias entre cama, silla y bipedestación.
Forma de caminar.
Uso de muletas o andador.
Capacidad para girar y cambiar de dirección.
Tolerancia al esfuerzo.
Seguridad en baño, dormitorio y escaleras.
Necesidades del paciente y de su familia.
El contenido exacto de la valoración dependerá del tipo de cirugía y de las restricciones establecidas.
Tratamiento adaptado a cada fase de recuperación
Después de la valoración se plantea una intervención individualizada. Los ejercicios, la intensidad y la progresión se ajustan a la operación realizada, el tiempo transcurrido y la respuesta del paciente.
El tratamiento puede incorporar:
Movilidad activa o asistida dentro de los límites indicados.
Ejercicios progresivos de fuerza.
Trabajo de equilibrio.
Entrenamiento para sentarse y levantarse.
Reeducación de transferencias.
Entrenamiento de la marcha.
Uso seguro de muletas o andador.
Ejercicio terapéutico adaptado.
Recomendaciones para mantener la actividad entre sesiones.
Terapia manual cuando esté indicada y sea compatible con la intervención.
Orientación al familiar o cuidador, con autorización del paciente.
La progresión no debe basarse únicamente en el número de días transcurridos. Debe considerar el tipo de cirugía, las indicaciones médicas y la evolución funcional.
Recuperación en el entorno real del paciente
Trabajar en el domicilio permite practicar directamente las actividades que generan dificultad durante la recuperación.
Durante las sesiones puede trabajarse:
Entrar y salir de la cama.
Levantarse del sillón.
Caminar por el pasillo.
Llegar con seguridad al baño.
Utilizar muletas o andador.
Girar en espacios reducidos.
Superar escalones.
Entrar y salir de casa.
Organizar recorridos más seguros.
Esta información permite adaptar la rehabilitación a las necesidades cotidianas del paciente y no solo a ejercicios realizados de forma aislada.
Seguimiento del paciente y comunicación familiar
Cuando el paciente lo autoriza, mantenemos informada a la familia sobre los objetivos de recuperación, la evolución observada y las recomendaciones necesarias para acompañarlo con seguridad.
La orientación puede incluir:
Cómo ayudar al paciente a levantarse.
Cómo acompañarlo durante la marcha.
Qué ejercicios puede realizar entre sesiones.
Qué actividades deben respetar las restricciones médicas.
Cómo organizar mejor los espacios de la vivienda.
Cuándo resulta necesario revisar el tratamiento.
Qué cambios deben comunicarse al equipo sanitario.
