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Alta hospitalaria en casa: cómo preparar una vuelta segura
Guía práctica para organizar el regreso al domicilio después de una hospitalización y revisar accesos, movilidad, dormitorio, baño y primeros días.
DESPUÉS DEL ALTA
Sandra Sillero
7/29/20266 min read


Volver a casa después de una hospitalización suele generar alivio, pero también muchas dudas. La persona puede regresar con menos fuerza, más cansancio, dolor, dificultades para caminar o nuevas indicaciones que la familia todavía no domina.
Preparar el domicilio no consiste únicamente en ordenar una habitación. Conviene revisar todo el recorrido que realizará la persona: desde el vehículo hasta el portal, el ascensor o las escaleras, la entrada de la vivienda, el dormitorio, el baño y las zonas que utilizará durante los primeros días.
Antes de salir del hospital
Antes de abandonar el centro, la familia debe conocer cómo puede desplazarse la persona, si puede apoyar completamente una pierna, qué movimientos debe evitar, qué ayuda técnica necesita y cuánta asistencia requiere para levantarse, caminar o utilizar el baño.
También conviene revisar el informe de alta, la medicación, el cuidado de heridas o drenajes, las próximas citas y las señales de alarma que deben consultarse.
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Del vehículo al portal
Antes de que la persona vuelva a casa, conviene recorrer el trayecto desde el punto donde se detendrá el vehículo hasta la entrada del edificio. Un acceso que parece sencillo puede resultar difícil cuando existe dolor, debilidad, cansancio o miedo a caer.
Comprueba si el coche puede detenerse cerca del portal, si hay bordillos, pendientes, suelo irregular o poca iluminación. También debes revisar si existe espacio suficiente para preparar el andador, las muletas o la silla de ruedas antes de que la persona salga del vehículo.
Si el recorrido es largo, localiza un lugar estable donde pueda descansar. No improvises rampas ni intentes superar desniveles con una silla de ruedas sin ayuda adecuada.
Portal y zonas comunes del edificio
La entrada del edificio debe revisarse completa, no solo la puerta principal. Comprueba el ancho útil de paso, los felpudos, los umbrales, la iluminación y el espacio disponible para maniobrar con andador o silla de ruedas.
Retira o fija cualquier elemento que pueda provocar un tropiezo. Si la puerta pesa o se cierra sola, organiza quién la sujetará para que la persona no tenga que esperar sin apoyo.
Revisa también las puertas intermedias, los pasillos, el acceso al ascensor y cualquier mueble, maceta o bicicleta que pueda dificultar el recorrido.
Ascensor o escaleras
Si la vivienda no está a nivel de calle, este punto debe quedar resuelto antes de la llegada. No conviene asumir que la persona podrá subir escaleras porque lo hacía antes del ingreso.
Si hay ascensor, comprueba la anchura de la puerta, el tamaño de la cabina, el desnivel entre el rellano y el interior y el tiempo que permanecen abiertas las puertas. Debe existir espacio suficiente para la persona, la ayuda técnica y, cuando sea necesario, el acompañante.
Si hay escaleras, revisa el número de peldaños, los descansillos, la iluminación y la firmeza de los pasamanos. Utiliza únicamente la técnica practicada con el equipo sanitario y organiza descansos si existe fatiga o dolor.
No intentes subir o bajar a una persona en silla de ruedas por una escalera sin equipamiento específico, formación y ayuda suficiente.
Entrada y recorrido interior de la vivienda
Al entrar en casa, prepara primero una ruta prioritaria entre la puerta, el dormitorio, el baño y la zona donde la persona pasará más tiempo.
Retira cajas, zapatos, cables, alfombras pequeñas, muebles auxiliares y objetos decorativos que puedan estrechar el paso o provocar tropiezos.
Comprueba que el andador o la silla de ruedas pueden avanzar y girar sin dificultad. Revisa también los cambios de suelo, escalones interiores, zonas poco iluminadas y puertas que dificulten el paso.
No utilices mesas ligeras, sillas con ruedas, puertas o toalleros como puntos de apoyo. La persona debe utilizar únicamente las ayudas técnicas indicadas y correctamente ajustadas.
Cómo preparar el dormitorio
La cama debe permitir que la persona pueda sentarse, levantarse y recibir ayuda sin realizar giros o esfuerzos innecesarios.
Comprueba que la altura de la cama sea adecuada. Al sentarse, los pies deberían poder apoyarse en el suelo y la persona debería poder incorporarse siguiendo la técnica indicada.
Deja libre el lado por el que entrará y saldrá de la cama. También debe haber espacio suficiente para colocar el andador, las muletas o la silla de ruedas y para que otra persona pueda ayudar sin obstáculos.
Coloca al alcance el teléfono, agua, gafas, pañuelos y cualquier objeto de uso frecuente. Añade una luz accesible desde la cama y mantén despejado el recorrido nocturno hasta el baño.
Si necesita una silla para vestirse, utiliza una silla firme, con respaldo y brazos. Evita sillas plegables, con ruedas o demasiado bajas.
Cómo preparar el baño
El baño suele ser una de las zonas con mayor riesgo de caída. Antes del regreso a casa, comprueba que el acceso esté despejado, que el suelo permanezca seco y que exista espacio suficiente para entrar con la ayuda técnica indicada.
Retira alfombrillas sueltas y objetos que obliguen a agacharse. Coloca los productos de higiene, las toallas y la ropa limpia a una altura cómoda y accesible.
Si la persona necesita ayuda para ducharse, utiliza una silla o banco de ducha estable y adecuado. No uses taburetes domésticos, sillas de plástico inestables ni muebles improvisados.
Las barras de apoyo deben estar correctamente instaladas y soportar el peso de la persona. Los toalleros, lavabos, mamparas y tuberías no deben utilizarse para agarrarse.
Comprueba también la altura del inodoro. Cuando sea demasiado bajo, puede ser necesario utilizar un elevador u otra ayuda recomendada por un profesional.
Cocina y alimentación
Durante los primeros días, conviene simplificar al máximo la preparación de comidas y bebidas. La persona puede tener menos fuerza, peor equilibrio o cansarse con rapidez.
Coloca los alimentos y utensilios de uso frecuente en estantes accesibles, evitando que tenga que agacharse demasiado o utilizar una silla para alcanzar objetos altos.
Deja preparado un espacio estable para sentarse mientras come o realiza alguna tarea sencilla. La silla debe tener respaldo, ser firme y no llevar ruedas.
Evita transportar recipientes calientes mientras se utilizan muletas o andador. También conviene mantener el suelo seco y despejado y retirar cables, bolsas u objetos que dificulten el paso.
Durante los primeros días puede ser útil dejar comidas preparadas, agua accesible y una persona responsable de comprobar que la alimentación y la medicación se realizan según las indicaciones recibidas.
Primeras 72 horas en casa
Las primeras horas después del alta sirven para comprobar cómo se adapta la persona al domicilio y qué dificultades aparecen en las actividades reales.
Organiza la medicación, las comidas, el descanso y las visitas para evitar cansancio innecesario. Conviene que una persona responsable conozca las indicaciones del informe de alta y sepa a quién consultar si aparece alguna duda.
Durante este periodo, observa cómo se levanta de la cama, camina, utiliza el baño y realiza las transferencias. No fuerces actividades para las que todavía no se siente segura.
Mantén las ayudas técnicas al alcance y comprueba que estén bien ajustadas. El andador, las muletas o el bastón deben utilizarse según las indicaciones recibidas.
Anota cualquier dificultad importante, aumento del dolor, pérdida de equilibrio o necesidad de ayuda mayor de la prevista. Esta información será útil para comunicarla al equipo sanitario o al profesional que realice el seguimiento.
Señales que requieren atención
Antes de salir del hospital, la familia debe saber qué síntomas pueden aparecer durante la recuperación, cuáles son esperables y con qué profesional o servicio debe contactar en cada caso. Las indicaciones concretas del informe de alta siempre tienen prioridad.
Contacta con el equipo sanitario si aparece fiebre, empeoramiento progresivo del dolor, cambios preocupantes en una herida, dificultad para tomar la medicación, hinchazón nueva, mareos frecuentes o una pérdida de movilidad mayor de la prevista. No esperes a la siguiente cita cuando la evolución empeore claramente.
Solicita ayuda urgente ante dificultad intensa para respirar, dolor o presión fuerte en el pecho, pérdida de conciencia, confusión repentina, dolor súbito muy intenso o un deterioro rápido del estado general. En Andalucía, el 112 es gratuito y atiende permanentemente las urgencias y emergencias.
Si ocurre una caída, no levantes inmediatamente a la persona sin comprobar primero si presenta dolor intenso, deformidad, mareo, pérdida de conciencia o incapacidad para mover una extremidad. Cuando exista duda sobre una posible lesión, pide valoración sanitaria.
Información sanitaria: Este contenido es orientativo y no sustituye una valoración individual, el diagnóstico médico ni las indicaciones incluidas en el informe de alta. Ante síntomas preocupantes o un empeoramiento repentino, contacta con los servicios sanitarios.
